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21

Feb

Observar, absorber y hacer

Para estrenar oficialmente este blog, esta nueva página y esta nueva etapa de Aloklub he decidido crear este artículo. No tendrá un foco muy directo en economía circular pero tendrá su razón de existir y dará sentido a este espacio como punto de partida.

Me gustaría empezar agradeciendo a Igor Cruchaga de Dando el Rec por este regalo más que especial que ha hecho a Aloklub.

Cuando miramos un cielo lleno de estrellas y el centro de la Vía Láctea, como bien nos enseña esta preciosa foto, somos incapaces de entender el Universo pero aún así lo admiramos por su belleza única. De la misma forma que podemos admirar la belleza que tiene este árbol que compone esta misma foto.

Por más que sigamos creyendo que somos muy inteligentes, mirar el cielo nos ayuda a reflexionar lo cuanto en realidad deberíamos ser más humildes, sobretodo con la naturaleza, ya que en realidad, sabemos muy poco sobre el verdadero origen de todo eso.

La Vía Láctea tiene más de 200 mil millones de estrellas, y hasta el día de hoy, el único planeta que sabemos que existe vida es el nuestro. Como bien dijo Carl Sagan: "A veces creo que hay vida en otros planetas, y otras veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa".

Además de eso no tenemos tampoco el conocimiento sobre la cantidad exacta de galaxias que puedan existir en este Universo, que además de amplio, sigue expandiendo como si tuviera vida propia.

Se estima que en nuestra galaxia la madera sea más rara que los diamantes. Aunque los diamantes son bastante raros en la Tierra, se estima que no sean tan raros alrededor de nuestra galaxia. Son abundantes en cuerpos de alta gravedad. La madera por otro lado es algo muchísimo más único y especial.

Hace falta hacer el ejercicio de mirar arriba y luego voltear la mirada hacia el lado para apreciar lo único que es nuestro planeta y su naturaleza. La misma vida, en todos sus formatos y tamaños, es algo extraordinariamente especial y lo valoramos muy poco. Si supiéramos entender e interpretar mejor las probabilidades y estadísticas, lograríamos valorar todo eso mucho más.

Cuando me dicen que algo, como Aloklub, es imposible de volverse una realidad, siempre me recuerdo lo imposible que es, estadísticamente, estar vivo.

Por eso sigo adelante, porque sé que seguir intentando es la única forma de mantener viva la posibilidad de alcanzar un sueño. Para mantener al ‘gato de Schrodinger’ vivo, hay que seguir imaginando que está vivo.  

Como dijo Yuval Noah Harari en una reciente entrevista : "Lo que nos hace especial como especie no es nuestra inteligencia a nivel individual pero si nuestra capacidad de cooperar a escalas muy grandes”.

La resiliencia y la capacidad que tiene la naturaleza es sin duda la mayor fuente de información y inspiración que debemos de tener y llevar con nosotros como principios básicos de aprendizaje continuo. Principalmente si queremos que nuestra especie siga su jornada por un largo periodo de tiempo en este planeta.

Infelizmente no estamos dando la debida atención al tema, o al menos no con la urgencia que nos exige el tema.

Con nuestra capacidad de cooperar y alcanzar objetivos grandísimos y todas las tecnologías que disponemos actualmente, nos hemos vuelto muy prepotentes e hipócritas, olvidando que nuestro ‘sistema humano’, por más interesante y único que sea, dependerá siempre de otro sistema mucho más amplio, complejo e inteligente que nosotros…nuestro planeta Tierra.

Debemos rescatar este aprecio por nuestro planeta como los antepasados que lo llamaban de ‘Madre Tierra’ y volver a mirar el cielo un poco más para recordarnos lo especial que es estar vivo y lo especial que es este ‘pálido punto azul’ en el medio del vasto Universo.

Como bien representa esta foto de mi amigo Igor,  la vida que abriga este planeta es lo que hace con que un planeta insignificante en un Universo infinito sea también una de las cosas más maravillosas que pueda existir.

Tenemos que aprender a cuidarlo.

Nuestro planeta es una inmensa escuela sobre la economía circular y si lo cuidamos más, estamos cuidando de nosotros también. Esto es parte del pensamiento sistémico. Para lograr implementar la economía circular de verdad solo hace falta un par de cosas: observar, absorber y hacer.